Cuando un centro nos pregunta "¿qué láser me conviene?", la primera respuesta no es un modelo. Es otra pregunta: ¿quién se depila en tu centro? Un láser no funciona igual sobre una piel muy clara con vello oscuro que sobre una piel morena, y ninguno funciona bien sobre vello claro. Elegir el equipo sin haber mirado eso es la forma más habitual de acabar con una máquina que solo sirve para la mitad de la clientela y solo de octubre a mayo.
1. Qué es el fototipo y por qué manda sobre todo lo demás
La escala de Fitzpatrick clasifica la piel en seis fototipos según cómo reacciona al sol. Del I al III hablamos de pieles claras que se queman con facilidad y se broncean poco o nada. El IV es la piel mediterránea típica, que se broncea con facilidad y se quema poco. El V y el VI son pieles morenas y negras que prácticamente nunca se queman.
Importa porque el láser de depilación funciona por fototermólisis selectiva: la luz busca la melanina del pelo, la calienta y destruye el folículo. El problema es que la piel también tiene melanina. Cuanto más oscura es la piel, más luz absorbe la propia epidermis, y más riesgo hay de quemadura, hiperpigmentación o hipopigmentación. Por eso el mismo equipo que hace maravillas en un fototipo II puede ser peligroso en un V si se dispara con los mismos parámetros y la misma longitud de onda.
2. Las tres longitudes de onda, sin marketing
En depilación profesional se usan tres longitudes de onda principales, y cada una tiene su terreno:
- 755 nm (alejandrita): la melanina la absorbe con mucha avidez. Es la más eficaz sobre vello fino y claro-medio en pieles claras (fototipos I a III). Justo por esa avidez, es la que más castiga la piel morena o bronceada.
- 808 / 810 nm (diodo clásico): el punto medio. Penetra algo más, sigue teniendo buena afinidad por la melanina y tolera con margen hasta el fototipo IV. Es la longitud de onda "para casi todo", y por eso es la que lleva la mayoría de equipos de una sola onda.
- 1064 nm (Nd:YAG): la melanina la absorbe mucho menos, así que respeta la epidermis oscura y llega más profundo. Es la única segura en fototipos V y VI y en piel bronceada. A cambio, sobre vello fino y claro es la menos eficaz de las tres.
Lo que se deduce es incómodo para el que vende un equipo de una sola onda: no existe una longitud de onda que sea la mejor para todos los fototipos. Por eso los equipos que combinan las tres (el TriLaser emite 755, 808 y 1064 nm en el mismo disparo o por separado) no son una moda, son la respuesta a un problema físico real.
3. Haz el mapa de tu clientela antes de elegir
Coge las fichas de tus últimas cien clientas de depilación, o de cera si todavía no haces láser, y clasifícalas a ojo por fototipo. No hace falta precisión clínica, hace falta una proporción. Los patrones que vemos por zonas son bastante claros:
- Centros con clientela mayoritaria de fototipos II y III (muy habitual en barrios y ciudades del interior de Castilla y León): un diodo de 808 nm cubre bien, pero el 755 nm marca la diferencia en vello fino de brazos, cara y zonas rebeldes tras varias sesiones.
- Centros con clientela mixta de III y IV (Madrid, Toledo, Guadalajara, casi toda la Mancha): aquí el 808 es la base y el 1064 es lo que te permite seguir depilando a esa clienta en junio, cuando vuelve de la piscina con dos tonos más.
- Centros con presencia relevante de fototipos V y VI (zonas con población latinoamericana, magrebí o subsahariana, cada vez más en el sur de Madrid y en los corredores del Henares y de la A-4): sin 1064 nm, sencillamente no puedes tratar a esa parte de tu agenda con seguridad. Un equipo de 808 solo te obligará a rechazarlas.
Si haces ese recuento y ves que un 30% o más de tu clientela es fototipo IV o superior, o simplemente que tu clientela se broncea en verano (es decir, casi toda), un equipo de una sola onda te va a costar dinero por lo que no podrás tratar.
4. La variable que nadie mete en la cuenta: el calendario
Una clienta de fototipo III en enero es una clienta de fototipo IV en julio. Es la misma piel, con más melanina activa. La mayoría de centros lo resuelven cerrando el láser de junio a septiembre, lo que significa perder cuatro meses de facturación con un equipo que se sigue pagando. Con 1064 nm y un cabezal bien refrigerado se puede trabajar piel bronceada con parámetros prudentes, y ese detalle convierte un negocio de ocho meses en uno de doce. Lo explicamos con la evidencia publicada en por qué el TriLaser sí depila en verano.
5. Los otros tres factores que sí importan (y los que no)
Refrigeración del cabezal. Un zafiro refrigerado por contacto protege la epidermis mientras la energía baja al folículo. En fototipos altos no es una comodidad, es lo que permite subir la fluencia sin quemar. Pregunta siempre a cuántos grados enfría y si mantiene la temperatura en sesiones largas.
Modo de disparo. El barrido en movimiento (a veces vendido como SHR o "modo indoloro") calienta el folículo de forma progresiva con pulsos rápidos de menor energía. Reduce el dolor y el riesgo en pieles oscuras y permite tratar piernas completas en media hora. Ojo: es un modo, no una tecnología distinta. Lo aclaramos en SHR o láser de diodo.
Tamaño del spot. Un spot grande cubre más superficie por disparo y penetra mejor; uno pequeño sirve para labio superior, entrecejo o zonas curvas. Lo ideal es tener los dos.
Lo que no debería decidir tu elección: la cifra de vatios en el folleto (potencia sin fluencia real y sin refrigeración no dice nada), el número de "disparos de vida" (con un equipo alquilado con disparos ilimitados es irrelevante) y el color de la carcasa.
6. Protocolo mínimo por fototipo
Sea cual sea el equipo, hay tres reglas que no cambian. Primera: prueba de parche siempre en fototipos IV a VI y en cualquier piel bronceada, y espera 24 a 48 horas antes de la sesión completa. Segunda: empieza por debajo de la fluencia recomendada y sube en sesiones sucesivas, nunca al revés. Tercera: sin sol ni autobronceador en las dos semanas previas si vas a usar 755 u 808 nm; con 1064 nm el margen es mucho mayor, pero el sentido común sigue mandando. Estos protocolos forman parte de la formación que incluimos con cada instalación.
7. Por qué alquilar resuelve la duda en vez de aplazarla
Comprar un equipo de una sola onda cuesta entre 20.000 y 100.000 € y te obliga a acertar con la clientela que tendrás dentro de cinco años. Alquilar un equipo de triple longitud de onda cuesta 150 € el día o 450 € al mes, sin fianza ni permanencia, y te deja comprobar con tus propias clientas qué longitudes de onda usas de verdad. Si al cabo de unos meses ves que el 1064 sale en la mitad de las sesiones, ya sabes qué comprar, si es que quieres comprar. Y si no, sigues alquilando exactamente lo que usas. Las tarifas completas están en precios.
Aviso. Este artículo es orientación técnica general para profesionales de la estética. Los parámetros de tratamiento los fija siempre la persona formada que dispara, según el equipo concreto, la zona y la valoración de cada piel. Ante lesiones, medicación fotosensibilizante o dudas sobre un fototipo, deriva a un profesional sanitario antes de tratar. Tarifas sin IVA.